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México está indignado por la masacre de tamaulipas.

La matanza de Taumalipas, en la que fueron fríamente asesinados 58 hombres y 14 mujeres en un rancho ubicado a las afueras del municipio de San Fernando, ha llevado la indignación a México, un país ya acostumbrado a grandes dosis de violencia.

El propio presidente de México, Felipe Calderón, ha expresado su «indignación y condena» por el asesinato masivo de los 72 emigrantes sudamericanos y centroamericanos que fueron acribillados a balazos por miembros de la organización criminal de Los Zetas, que trataron de extorsionarlos.

«Con mis más profundas condolencias, hago mías las expresiones de indignación y condena hechas por el vocero federal (Alejandro Poiré) en el caso Tamaulipas», afirmó Calderón en su cuenta de la red social Twitter. El mandatario se confesó «triste e indignado por la cobardía de los criminales. Hay que combatirlos con todo hasta terminar con esas bandas».

La Embajada brasileña en México ya ha confirmado que hay al menos cuatro de sus nacionales entre los fallecidos, sin embargo las autoridades ecuatorianas han afirmado que no se pronunciarán sobre el asunto hasta que no se disponga de información definitiva. Este superviviente, además, señalaba a la banda de sicarios conocida como ‘Los Zetas’ como responsable de la matanza.

Por su parte, la sección mexicana de la ONG Amnistía Internacional (AI), sostuvo que la respuesta del Gobierno a este hecho se convertirá en el «emblema» de la capacidad o incapacidad de México para proteger a los extranjeros en su territorio.

El presidente ejecutivo de AI México, Alberto Herrera, sostuvo que los inmigrantes en México «enfrentan toda clase de abusos, secuestros, amenazas, violencia sexual y asesinatos. Principalmente cometen estos actos delincuentes, pero en ocasiones hay participación de funcionarios».

«Las explicaciones brindadas por el Instituto Nacional de Migración no alcanzan para la realidad escandalosa que se está viviendo en los estados donde cruzan los migrantes», añadió.

Nueve organizaciones de derechos humanos han hecho público un comunicado en el que muestran su indignación por la matanza, que aseguran que «no se trata de un hecho aislado», sino que la práctica del secuestro de emigrantes que buscan la frontera es «sistémico».

Vía ElPaís.com